Tanto en español
como en alemán se conjuga un verbo añadiendo
un sufijo (un lingüista en este caso hablaría
de un morfema gramatical) a la raíz del verbo. ¿Qué es
la raíz de un verbo? Vamos a dar unos ejemplos
en español.
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tomar (raíz
tom-) |
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comer ( raíz
com-) |
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recibir ( raíz
recib-) |
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tom-o |
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com-o |
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recib-o |
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tom-as |
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com-es |
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recib-es |
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tom-a |
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com-e |
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recib-e |
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tom-amos |
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com-emos |
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recib-imos |
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tom-áis |
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com-éis |
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recib-ís |
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tom-an |
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com-en |
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recib-en |
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Vemos fácilmente que en español se conjuga
añadiendo a la raíz el sufijo que corresponde
a la persona en cuestión. Es lo mismo en alemán,
pero en alemán no hay tres tipos de verbos y
por lo tanto el sufijo que hay que añadir siempre
es el mismo. Veamos algunos ejemplos.
¿Lo ha notado? En alemán existe sólo
un tipo de verbo, o sea, el infinitivo siempre termina
en -en.
Quitando -en se obtiene la raíz del verbo.
A esta raíz se añade el sufijo que corresponde
y ya está.
Fácil, ¿no?
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